30 oct 2026
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El BCRA detecta un freno en la actividad: el PIB cayó 0,6% en el segundo trimestre y el consumo privado retrocedió 2,4%

El BCRA detecta un freno en la actividad: el PIB cayó 0,6% en el segundo trimestre y el consumo privado retrocedió 2,4%

El Informe de Política Monetaria del Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondiente al segundo trimestre de 2026 reflejó una pérdida de impulso de la economía, con una contracción de la actividad, una baja del consumo privado y una inversión que aún no se recupera. El documento también advirtió sobre los riesgos del escenario internacional para el crecimiento.

De acuerdo con el organismo, el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0,6% en el segundo trimestre respecto del primero, descontados los factores estacionales. La caída interrumpió una secuencia de siete trimestres consecutivos de expansión, en los que la economía había acumulado una mejora del 8,8%.

Si bien el PIB registró un crecimiento interanual del 2%, el resultado mostró una desaceleración frente a los períodos previos. La evolución de los próximos meses será determinante para establecer si la actividad logra estabilizarse o profundiza su retroceso.

El escenario alimenta las perspectivas de una nueva recesión durante la gestión de Javier Milei. Para confirmar técnicamente una recesión a partir de la evolución trimestral del PIB, será necesario conocer los resultados oficiales del tercer trimestre y determinar si se produjo una segunda contracción consecutiva.

El Banco Central vinculó parte de la desaceleración con un contexto internacional menos favorable, caracterizado por mayores presiones inflacionarias, un crecimiento más lento de los principales socios comerciales de la Argentina y condiciones de financiamiento externo más restrictivas. También mencionó la normalización de la producción agropecuaria después de las cosechas récord de trigo, maíz y girasol, que habían impulsado la actividad en períodos anteriores.

No obstante, los datos muestran que las dificultades no se limitan a factores externos. Mientras las exportaciones avanzaron, el consumo de los hogares y la inversión registraron caídas, dos componentes centrales para sostener una recuperación extendida al conjunto de la economía.

Uno de los indicadores que refleja con mayor claridad la pérdida de dinamismo es el consumo privado. Durante el segundo trimestre, el gasto de los hogares cayó 2,4% en términos trimestrales, luego de haber acumulado una suba del 15% a lo largo de los siete períodos anteriores.

El BCRA señaló entre los factores asociados a esa retracción las leves bajas de los salarios reales, la contracción del crédito destinado al consumo y la normalización de las importaciones de bienes y servicios finales, que se encontraban en niveles elevados.

La comparación interanual también mostró una marcada desaceleración. El consumo privado pasó de crecer 3,1% en el primer trimestre a registrar un avance de apenas 0,4% en el segundo.

La evolución del gasto de las familias constituye una señal relevante para medir el alcance de la recuperación económica. Cuando el consumo pierde impulso, también pueden resentirse las ventas del comercio y la actividad de otros sectores vinculados con la demanda interna.

La inversión tampoco logró revertir su tendencia. La Formación Bruta de Capital Fijo, indicador que mide la inversión en activos productivos, se contrajo 0,8% respecto del trimestre anterior. Si bien el Banco Central destacó que el ritmo de caída se estaba moderando, el indicador continuó en terreno negativo.

De esta manera, los componentes vinculados con el mercado interno mostraron dificultades para sostener el crecimiento, pese al desempeño favorable de las exportaciones.

Por otra parte, el sector externo fue el principal motor de la economía durante el período analizado, ya que de acuerdo con el informe del BCRA, las exportaciones crecieron 2,5% en comparación con el trimestre anterior y 13,7% en términos interanuales, hasta alcanzar un nuevo máximo histórico.

Ese desempeño contribuyó a sostener la actividad agregada, aunque no alcanzó para compensar la caída trimestral del PIB ni para evitar el retroceso del consumo privado y la inversión.

La diferencia entre las ventas al exterior y el comportamiento de la demanda interna expone una de las características del escenario económico: el crecimiento de las exportaciones no necesariamente se traduce en una mejora equivalente del gasto de los hogares, la inversión o el nivel de actividad de todos los sectores.

El informe también mencionó dificultades en actividades cíclicas como la industria, la construcción y el comercio. Entre los factores transitorios que afectaron su desempeño, el organismo identificó interrupciones en el suministro de gas por red a establecimientos industriales, asociadas con una mayor demanda residencial durante los períodos de bajas temperaturas.

A esto se sumaron niveles más elevados de lluvias y nevadas en determinadas regiones del país, que incidieron sobre la actividad.

El Banco Central señaló que las perspectivas correspondientes a septiembre sugerían una posible recuperación de los sectores cíclicos, que podría generar un arrastre positivo para el cuarto trimestre de 2026. No obstante, esa proyección deberá contrastarse con los indicadores posteriores para determinar si la mejora se consolidó.

En términos acumulados, la economía registró un crecimiento del 1,2% durante los primeros ocho meses de 2026 frente al mismo período de 2025. El dato muestra que todavía existe una expansión interanual, aunque convive con señales de debilitamiento en la evolución trimestral y con diferencias importantes entre los distintos componentes de la actividad.

El Banco Central también advirtió que una prolongación de las tensiones internacionales podría afectar la inflación, el financiamiento y la demanda externa, en un contexto global marcado por la incertidumbre económica y financiera.

Uno de los riesgos identificados es la persistencia de precios elevados de la energía. Según el organismo, ese escenario podría incrementar los costos a escala global y obligar a los bancos centrales de distintas economías a mantener políticas monetarias restrictivas durante más tiempo, con consecuencias sobre el crédito y el crecimiento.

El informe también señaló que los elevados niveles de deuda pública y los rendimientos de los bonos limitan el margen de los gobiernos para responder a una desaceleración mediante políticas fiscales expansivas.

Entre los posibles focos de inestabilidad, el documento mencionó un eventual ajuste desordenado en los mercados de bonos, las tensiones financieras en Japón y la zona del euro, y los cambios en las expectativas vinculadas con las inversiones en inteligencia artificial.

A esos riesgos se suma la posibilidad de una desaceleración más pronunciada de Brasil y China, dos socios comerciales relevantes para la Argentina. Una menor expansión de esas economías podría reducir la demanda de productos argentinos y afectar el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones.

El endurecimiento de las condiciones financieras internacionales también podría encarecer el acceso al crédito y dificultar la llegada de capitales.

El BCRA identificó tres vías principales por las que esos factores podrían repercutir sobre la economía local: la demanda externa, las condiciones de financiamiento y los precios de las materias primas.

Además, un encarecimiento sostenido de la energía podría trasladarse a los costos de producción, transporte y distribución. Sin embargo, su impacto sobre la inflación argentina dependerá de la evolución de los costos, las condiciones cambiarias y la capacidad de las empresas para absorber esos aumentos.

Fuente: El Destape

Contexto: La Argentina atravesó múltiples episodios recesivos en las últimas décadas, como la crisis de 2001-2002 y la contracción de 2018-2019, que estuvieron acompañados por caídas del consumo, la inversión y el empleo. La dinámica de la actividad también mostró en otros períodos una marcada dependencia del sector externo y de la evolución de los socios comerciales, factores que el BCRA suele monitorear en sus informes de política monetaria.

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