El Día Internacional de la Democracia, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en noviembre de 2007 mediante la Resolución A/RES/62/7, constituye una ocasión para subrayar que la democracia debe tener como eje central a las personas.
La conmemoración evoca el 15 de septiembre de 1997, cuando la Unión Interparlamentaria aprobó la Declaración Universal de Democracia, tras una serie de Conferencias Internacionales sobre Democracias Nuevas y Restauradas que se iniciaron en 1988.
Según la ONU, “la democracia es tanto un proceso como un objetivo, y solo con la participación y el apoyo plenos de la comunidad internacional, los gobiernos, la sociedad civil y las personas, el ideal de la democracia puede convertirse en una realidad para que todos puedan disfrutarla en todas partes”.
Los principios de libertad, respeto a los derechos humanos y la celebración periódica de elecciones por sufragio universal son componentes esenciales de la democracia. A su vez, la democracia brinda el marco propicio para la protección y el ejercicio efectivo de los derechos humanos. Estos valores están consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y desarrollados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establece una serie de derechos políticos y libertades civiles que sostienen democracias auténticas.
La conexión entre democracia y derechos humanos se plasma en el artículo 21(3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dispone:
“La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes”.
Los derechos reconocidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en instrumentos posteriores de derechos humanos que abarcan los derechos de grupos específicos (como pueblos indígenas, minorías y personas con discapacidad) son igualmente fundamentales para la democracia, en tanto garantizan la distribución equitativa de la riqueza y la igualdad y equidad en el acceso a los derechos civiles y políticos.
Contexto: La democracia moderna ha evolucionado a partir de hitos como la Carta Magna de 1215, la Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1776 y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano durante la Revolución Francesa en 1789. En el siglo XX, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966 consolidaron el vínculo entre democracia y libertades individuales.
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