15 sep 2026
ÚLTIMO
Economia y Finanzas

La brecha educativa en el empleo: sin secundario completo, dos de cada tres trabajadores están desprotegidos

La brecha educativa en el empleo: sin secundario completo, dos de cada tres trabajadores están desprotegidos

La falta de protección laboral no afecta por igual a todos los trabajadores. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) revela que el nivel educativo es una de las variables que más incide en la calidad del empleo: entre quienes no completaron el secundario, el 66% trabaja en condiciones consideradas desprotegidas, una proporción que disminuye notablemente a medida que aumenta la formación.

La diferencia es sustancial. Entre quienes finalizaron el secundario, la desprotección se reduce al 45%, mientras que entre los trabajadores con título universitario completo cae al 18%. Esta brecha evidencia que la educación sigue siendo una barrera clave frente a la precariedad laboral.

El dato surge del informe del IAG titulado “La desprotección laboral aumenta y la reconversión no llega”, que analiza la evolución reciente del mercado de trabajo a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El indicador elaborado por el organismo no se limita a la registración previsional: también contempla estabilidad, antigüedad, estructura del empleo, capital propio y rama de actividad.

Tras el primer análisis publicado por PRIMERA EDICIÓN sobre el crecimiento de la desprotección laboral, una segunda lectura del informe permite enfocarse en quiénes concentran las mayores dificultades: trabajadores con menor nivel educativo, jóvenes, mujeres y adultos mayores que permanecen o vuelven al mercado laboral.

Según el relevamiento, la desprotección laboral alcanzó al 45,2% de los ocupados, pero el promedio general oculta diferencias mucho más profundas al observar quiénes son los trabajadores más expuestos.

Uno de los grupos más afectados es el de los jóvenes de entre 18 y 26 años. En ese segmento, la desprotección pasó del 53% al 61,6% en dos años, mientras que el denominado “desempleo blue” llegó al 27,7%. Este concepto utilizado por el IAG incluye no solo a quienes están completamente desocupados, sino también a personas que trabajan pocas horas en actividades precarias mientras buscan activamente otra ocupación.

Dentro de ese universo juvenil, el comercio aparece como uno de los sectores más golpeados. El informe estima que entre 2024 y 2026 se perdieron 88.525 empleos protegidos de jóvenes en esa actividad, equivalentes al 43% de los puestos de calidad que ese grupo tenía en el sector. En la construcción también se registró un retroceso importante, con una caída cercana al 30% de los empleos protegidos juveniles.

La tendencia refleja un problema más amplio. Desde 2024 se sumaron 626.000 puestos laborales desprotegidos, mientras que se perdieron empleos privados protegidos y puestos dentro del sector público. El informe advierte además que los nuevos ocupados incorporados durante ese período ingresaron mayoritariamente a modalidades laborales de menor protección.

El deterioro también aparece con mayor intensidad entre las mujeres. En los últimos dos años, el empleo privado desprotegido femenino creció 14,1%, frente a un aumento del 9,3% entre los varones.

A esa diferencia se suma el impacto de la reducción del empleo público. De los 212.000 puestos estatales perdidos, alrededor de 132.000 correspondieron a mujeres, un dato especialmente relevante porque actividades como salud y educación concentran una elevada participación femenina.

El IAG también señala que esa combinación entre pérdida de puestos protegidos y deterioro salarial contribuyó a profundizar desigualdades ya existentes. Según sus estimaciones, la brecha salarial por hora entre hombres y mujeres se ubica alrededor del 10%.

Pero el mapa de la desprotección no termina en los jóvenes ni en las mujeres. Otro fenómeno que aparece con fuerza es el aumento de la participación de las personas mayores en el mercado laboral.

Entre quienes tienen 66 años o más, la población económicamente activa aumentó alrededor de 14% en apenas dos años. El Instituto relaciona esa expansión con el deterioro de los ingresos previsionales y con la necesidad de complementar las jubilaciones mediante actividades laborales.

En muchos casos, esa vuelta o permanencia en el mercado laboral se produce en condiciones frágiles, a través de empleos de pocas horas o trabajos de baja estabilidad. Para ese grupo etario, el “desempleo blue” alcanzó el 12,6%, un máximo dentro de la serie analizada por el instituto.

El cuadro general expone así una transformación que va más allá de la tasa tradicional de desempleo. El mercado laboral puede sumar ocupados sin que eso implique necesariamente una mejora en la calidad del empleo. En ese escenario, la educación aparece como uno de los principales factores de protección, mientras los jóvenes y las mujeres concentran buena parte del deterioro y cada vez más adultos mayores necesitan permanecer activos laboralmente.

La brecha educativa sintetiza esa desigualdad: mientras menos de dos de cada diez universitarios se encuentran dentro de las categorías consideradas desprotegidas, la proporción escala hasta dos de cada tres entre quienes no terminaron el secundario.

El informe completo aquí👇

Contexto: La relación entre nivel educativo y calidad del empleo ha sido un tema recurrente en los estudios laborales en Argentina. Históricamente, los trabajadores con menor formación enfrentaron mayores tasas de informalidad y precariedad, una tendencia que se profundizó en períodos de crisis económicas y ajustes estructurales. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) es la principal fuente de datos sobre el mercado laboral argentino desde hace décadas.

Fuente Original:
Esta noticia fue publicada originalmente en el sitio fuente indicado. Misiones LIbre es un agregador de noticias que recopila contenido de múltiples medios con fines informativos. Todos los derechos pertenecen a sus respectivos autores y medios originales.

Leave a comment