Cada 14 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Dermatitis Atópica, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que responde a múltiples factores. Su síntoma principal es la picazón persistente, con lesiones que pueden aparecer en el rostro, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y las extremidades.
El impacto en la calidad de vida de quienes la padecen es significativo, ya que afecta su entorno familiar, laboral y social.
Es frecuente en niños pequeños, aunque puede presentarse a cualquier edad. En nuestro país se calcula que afecta al menos al 10% de los niños y adolescentes, y en cerca de 3 de cada 10 casos la enfermedad persiste en la adultez.
La médica dermatóloga María José Corsi, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, se refirió hace unos años a esta afección. Explicó sus diferencias con otras enfermedades, su origen y cómo mantener una buena calidad de vida con un tratamiento óptimo.
En primer lugar, precisó que se trata de una enfermedad crónica inflamatoria de la piel que cursa con brotes. “Hay períodos en los que uno está bien, y otros en los que estará brotado, pero no es para nada contagiosa”, indicó.
“Se caracteriza clínicamente por tratarse de piel seca, que pica mucho, y tiene lesiones que son como placas rojas, brillantes, muy pruriginosas. Otro dato particular es que la dermatitis se manifiesta en localizaciones características: por ejemplo, alrededor de la boca, en los pliegues de los codos, detrás de las rodillas”, especificó la especialista.
Consultada sobre si las lesiones son similares a las de la psoriasis (otra enfermedad de la piel), Corsi dijo que “clínicamente no son similares”, pero a veces se asemejan en que “pican, y algunas lesiones son placas como escamosas, en ese sentido pueden ser de algún modo similares. Pero la característica que diferencia a la dermatitis es que aparece en zonas específicas de la piel, como expliqué”, aclaró.
En cuanto a las causas, la dermatóloga describió que “la dermatitis atópica tiene una base genética. Y, por lo general, tiene lo que llamamos los criterios mayores de la dermatitis; como por ejemplo, antecedentes familiares de alergia, rinitis, antecedentes personales de piel seca… estos son indicios que pueden ayudar al diagnóstico precoz”. Asimismo, mencionó que algunas condiciones climáticas y el estrés son factores que influyen.
Además, Corsi explicó que hay un tratamiento específico durante los brotes y otro para la rutina de mantenimiento.
“Por lo general, como pica mucho, hay que explicar a los pacientes que hay que devolverles lo que se perdió, que es la barrera cutánea. Entonces se usan productos y jabones bien específicos; se recomienda ropa de algodón y no usar telas de nylon. Tampoco deben bañarse con agua muy caliente, sino tibia, y no permanecer mucho tiempo debajo de la ducha; todos esos hábitos pueden generar irritación”, apuntó.
Tener en cuenta todas esas medidas ayuda a proteger la piel y llevar una vida sin mayores complicaciones a pesar de padecer dermatitis atópica.
La médica dijo que esta enfermedad es frecuente en niños; y generalmente “como es crónica, va mejorando durante la vida de adulto”. En este sentido es importante que “tanto padres como docentes sepan que los niños con dermatitis atópica no deben faltar al colegio por presentar brotes, porque esta enfermedad no es contagiosa”, insistió.
Al finalizar, Corsi reiteró que aunque no tiene cura, una persona con dermatitis “puede mantener la remisión si tiene un diagnóstico adecuado y lleva al día un tratamiento con todas las medidas que corresponden”.
Contexto: El Día Mundial de la Dermatitis Atópica se celebra cada 14 de septiembre con el objetivo de concientizar sobre esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La dermatitis atópica es una de las enfermedades cutáneas crónicas más comunes en la infancia y su prevalencia ha aumentado en las últimas décadas en países industrializados.
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