01 ago 2026
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Ceuta al borde del colapso: la crisis migratoria que sacude a España

Ceuta al borde del colapso: la crisis migratoria que sacude a España

CEUTA, España (La Nación). El Ministerio del Interior de España informó el viernes que aproximadamente 50.000 migrantes habían ingresado a Ceuta, un enclave español en el norte de África, desde la mañana del jueves. Se estima que cerca de la mitad ya había comenzado su retorno a sus países de origen. La máxima autoridad local, Juan Jesús Vivas, indicó que al menos 34 personas perdieron la vida en el intento de cruce, en lo que podría ser la peor crisis migratoria en la historia reciente de este territorio autónomo.

Antes del comunicado oficial, Vivas había calculado que unos 60.000 migrantes habían entrado al enclave, una cifra que equivaldría al 70% de la población de Ceuta. "La situación es insostenible", declaró a los medios tras reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el ministro del Interior y los altos mandos de las fuerzas de seguridad.

Vivas comparó la magnitud de la llegada con una hipotética entrada de 34 millones de personas en España en un solo día, subrayando que "es absolutamente imposible absorber esta presión". También expresó la "sensación de inquietud, impotencia y, en algunos casos, abandono" que siente la población local, y lamentó profundamente las "34 víctimas mortales que ha producido la avalancha".

Posteriormente, el diario español El País, citando fuentes policiales, reportó que el número de fallecidos había ascendido a 41, mientras las autoridades continuaban con el conteo oficial.

Pedro Sánchez calificó la llegada masiva como una "violación y ataque a la integridad territorial de España" y reiteró el respaldo del gobierno central al enclave. Atribuyó la situación a la "lectura interesada" que las mafias de tráfico de personas han hecho de una reciente sentencia del Tribunal Supremo, que impide la devolución automática de migrantes interceptados en el mar. Sánchez agradeció la cooperación marroquí para acelerar las repatriaciones y anunció el despliegue de boyas en el espigón como medida de contención.

Imágenes en vivo mostraron a fuerzas marroquíes dispersando con gases lacrimógenos a cientos de migrantes en una colina cercana, mientras otros nadaban hacia el territorio español. Al mismo tiempo, grandes grupos de migrantes caminaban de regreso a Marruecos de manera voluntaria.

El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, informó que cerca de 25.000 migrantes ya habían retornado a Marruecos durante el viernes. Esta situación recuerda a la crisis de 2021, cuando unos 10.000 migrantes entraron irregularmente, una cifra muy inferior a la actual.

Para reforzar la seguridad, el ministerio envió unos 350 agentes, incluido un equipo de extranjería y cinco unidades de intervención policial provenientes de Sevilla, Málaga y Madrid. La ministra de Defensa, Margarita Robles, señaló que el Ejército tiene "3000 unidades plenamente disponibles" para apoyar a la Guardia Civil y a la policía, e instó a la población marroquí a no dejarse engañar por las mafias, cuyo destino final será la devolución.

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, expresó su esperanza de que los migrantes regresen, describiendo la situación como difícil y contraria a los deseos de su país. "Siempre hemos priorizado una migración legal, ordenada y segura para todos", comentó, sin pronunciarse sobre las causas del cruce.

Rachid Sbihi, representante de una asociación de agentes de la Guardia Civil, calificó la situación como una "grave crisis humanitaria". Miles de migrantes, incluidos menores no acompañados, durmieron en parques y calles, mientras otros deambulaban sin rumbo. "Sigue entrando gente. El refuerzo solo está auxiliando a los heridos. La situación es caótica", declaró. Muchos fallecidos se ahogaron, aunque algunos murieron en la estampida en la playa del Tarajal.

Ahmed Karim, un marroquí de 33 años, dijo que cruzó por falta de empleo: "Muchas personas quieren ir a Europa, a América, pero no tienen la oportunidad".

El viernes por la mañana, las aguas cercanas a la valla estaban llenas de boyas, zapatos y pertenencias abandonadas. La policía marroquí desplegó efectivos, usó cañones de agua y disparó al aire para impedir el cruce, según grupos de derechos humanos. Achraf Maimouni, activista en Fnideq, señaló que "a pesar de la fuerte presencia policial, la gente cruzó por vía marítima", y que los detenidos fueron llevados al interior de Marruecos, "pero la gente sigue llegando".

España es un punto clave de entrada a Europa para quienes buscan mejores oportunidades o huyen de la violencia. Para llegar a Ceuta, los migrantes suelen nadar desde Fnideq, a unos 5 kilómetros, o desde Belyounech, donde la distancia es menor. En paralelo, también se registraron intentos de ingreso a Melilla, el otro enclave español, con enfrentamientos en Bni Nsar, donde se reportaron heridos y arrestos.

Omar Naji, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, vinculó los intentos en Melilla con la situación en Ceuta. Muchos marroquíes consideran ambos territorios como ocupados.

Contexto:

Esta crisis se produce en un contexto de tensiones históricas entre España y Marruecos por el estatus de Ceuta y Melilla. En 2021, una crisis similar, aunque de menor escala, llevó a un despliegue militar español y a un acercamiento diplomático. La sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones en caliente ha sido un punto de fricción recurrente. La cooperación marroquí es clave para gestionar estos flujos, pero las relaciones bilaterales han sido fluctuantes, marcadas por disputas territoriales y de soberanía.

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