La administración nacional decidió una nueva corrección parcial de los gravámenes que pesan sobre la nafta y el gasoil, la cual comenzará a regir el próximo sábado 1° de agosto. En paralelo, se difirió por otro mes la implementación completa de los aumentos que estaban pendientes.
La resolución se oficializó a través del Decreto 693/2026, que fue publicado este viernes en el Boletín Oficial y lleva las firmas del presidente Javier Milei, del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
Para las naftas sin plomo y la nafta virgen, el Ejecutivo fijó para agosto un incremento de $10,572 por litro en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y de $0,648 en el Impuesto al Dióxido de Carbono. De esta manera, la carga tributaria adicional totaliza $11,22 por litro.
En cuanto al gasoil, la suba será de $9,511 por litro por el impuesto a los combustibles y de $1,084 por el tributo al dióxido de carbono, lo que suma $10,595 por litro.
El decreto también ajustó en $5,150 el monto correspondiente al tratamiento diferencial del gasoil destinado al consumo en ciertas áreas de la Patagonia. Este beneficio abarca a Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe, por lo que no incluye a Misiones.
La normativa aclara que los incrementos que regirán en agosto representan solo una porción de las actualizaciones pendientes correspondientes a 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026.
El Gobierno determinó que el remanente total de esos ajustes se aplicará desde el 1° de septiembre de 2026, aunque ese plazo podría ser modificado nuevamente mediante una disposición futura.
En los fundamentos, el Ejecutivo sostiene que la postergación parcial busca continuar impulsando el crecimiento económico a través de un “sendero fiscal sostenible”. Este mecanismo se ha utilizado de forma reiterada para evitar que la totalidad de la actualización impositiva acumulada impacte de una sola vez en los precios.
La medida no establece directamente cuánto aumentarán las naftas y el gasoil en las estaciones de servicio. Los valores fijados corresponden a los impuestos que gravan cada litro comercializado, por lo que el traslado final al consumidor dependerá de las decisiones de las compañías petroleras, así como de factores como el precio internacional del crudo, el tipo de cambio y los costos operativos.
Contexto:
En el pasado, el Gobierno ha recurrido a postergaciones similares para suavizar el impacto de los ajustes impositivos sobre los combustibles, una práctica que se ha repetido en varios períodos. Esta estrategia busca evitar saltos bruscos en los precios al consumidor, aunque genera una acumulación de deuda tributaria que eventualmente deberá ser saldada.
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