Por Martín Boerr
En la Argentina, el 10 de noviembre se conmemora el Día de la Tradición, en honor al nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro. En Misiones, en cambio, podría instaurarse el 6 de agosto como el Día de la Traición.
Se aproxima esa fecha clave y los senadores nacionales por la Renovación, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, vuelven a vivir jornadas de intensa presión, con teléfonos apagados y probablemente dificultades para dormir. Similar a cuando cambiaron de postura en el último momento e impidieron la sanción de Ficha Limpia.
En aquella ocasión, el país esperaba explicaciones (o críticas). Pero en Misiones los recibió el apoyo del máximo líder, Carlos Rovira, y detrás de él, las felicitaciones de todos.
Todos obedientes o sumisos. Todos astutos. Mientras repetían la palabra “misionerismo”.
Si Rovira hubiera ordenado votar a favor de Ficha Limpia, todos habrían aplaudido igual a Arce y Rojas Decut. Y así con cualquier otro tema.
Si Rovira pedía votar la privatización de YPF, el trámite era sencillo. Una llamada, mano alzada. Y si votaba lo contrario, otra llamada, pulgar abajo. Todo sin sonrojo.
Ahora la dirigencia misionera finge ignorancia, pero siempre actuaron según su conveniencia política, no para el beneficio de los misioneros.
En una ocasión, este periodista se atrevió a preguntarle a Carlos Rovira en una conferencia de prensa multitudinaria, donde se elige a dedo quién pregunta (me dejaron preguntar y consulté lo que quería), por qué los diputados y senadores votaban todo a favor de la Casa Rosada.
Era 2018 o 2019, con Macri en el poder. Rovira se sorprendió, pero mantuvo la calma y dijo que los legisladores misioneros son “leones” defendiendo los intereses de la tierra colorada. (Nunca más me invitaron).
Pero ahora el escenario cambió. El 6 de agosto, Arce y Rojas Decut quedarán mal en Misiones con un sector que hoy les importa. O traicionan a Rovira o traicionan al oficialismo, mayoritariamente alineado con Passalacqua.
Ese día deberán decidir y cometer una traición al votar en el Senado a favor o en contra del capítulo que permite comprar tierras sin límites a capitales extranjeros.
(La llamada Ley de Extranjerización de Tierras, que es un capítulo de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsada por la Casa Rosada, que promueve ventajas para capitales externos y elimina restricciones para adquirir tierras).
Si votan a favor de la Casa Rosada, siguiendo la orden de Rovira y para congraciarse con el gobierno nacional, Arce y Rojas Decut traicionan a casi todo el oficialismo misionero y a la provincia.
El jueves, el gobernador Hugo Passalacqua les pidió personalmente que voten en contra, al igual que intendentes y referentes de la chacra misionera, más vulnerable en la crisis yerbatera, ante la posibilidad de que capitales extranjeros compren tierras.
La tierra misionera está a precios bajos y para los grandes capitales es una ganga atractiva por sus recursos naturales y biodiversidad, especialmente porque el dólar mundial está en crisis y los fondos buscan diversificar carteras.
Luego se verá si esa tierra se destina a un proyecto forestoindustrial o a un negocio financiero, como la mera tenencia para reventa.
No es lo mismo la extranjerización en la Patagonia despoblada que en Misiones, la provincia con más minifundios y donde miles de familias viven de la chacra.
Si votan en contra, dejan solo a Carlos Rovira, que cuenta con su adhesión para negociar lo que parece una retirada negociada de la centralidad política misionera.
En rigor, un cambio histórico, un fin de época que no se debate públicamente porque buena parte de la sociedad misionera aún no lo cree.
Además de la votación de Arce y Rojas Decut, que según Plan B tiene más chances de ser en contra del proyecto, como quiere Passalacqua, hay otros dos hechos que definirán el nuevo orden político misionero en los próximos días.
Esta semana, probablemente el viernes, el gobernador Hugo Passalacqua enviará el proyecto de Presupuesto 2027 a la Legislatura, con fuertes cambios, incluyendo reestructuración del gabinete, con la salida de roviristas de ministerios, y una reasignación de recursos que beneficiará al interior y a los intendentes.
Será interesante ver quiénes son los perdedores en esta reasignación. Se esperan sorpresas y definiciones con números y hechos, más importantes que las declaraciones.
La otra fecha clave es el jueves 13 de agosto, cuando se reanuden las sesiones en la Legislatura.
Está en duda la reaparición de Carlos Rovira, rodeado de diputados provinciales que le deben todo, pero que lo abandonaron en su ausencia durante el receso.
¿Se atreverán a mirarlo a los ojos? ¿Soportará Rovira estar solo, sentado en la tercera fila del hemiciclo, con diputados que lo tratan con cortesía pero falsedad?
¿O apostará a que su presencia haga que los que se fueron vuelvan a las huestes del fundador de la Renovación?
Será un espectáculo, así como observar el trámite legislativo y cómo se reflejan estas internas en las leyes.
La política misionera está revuelta y evitó estos debates, apostando a la especulación.
Pero el tiempo se acaba y hay que decidir.
El 31 de julio, se presenta el Presupuesto con ganadores y perdedores.
El 6 de agosto, Día de la Traición de Arce y Rojas Decut.
Y el 13 de agosto, se sabrá si Rovira vuelve públicamente a la política misionera y con qué fuerzas.
Plan B/ 26-7-2026
Contexto: La política misionera ha estado marcada por el liderazgo de Carlos Rovira durante más de dos décadas, con un fuerte control sobre los legisladores provinciales y nacionales. La Renovación, el partido que fundó, ha sido el eje del poder en la provincia, pero en los últimos años han surgido tensiones internas, especialmente con el gobernador Hugo Passalacqua, que busca mayor autonomía. La votación del 6 de agosto es un reflejo de estas disputas, que podrían redefinir el equilibrio de fuerzas en Misiones.
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