El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reiteró su respaldo a las políticas implementadas por el Gobierno nacional en el mercado de la yerba mate y justificó la reducción de las atribuciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), al argumentar que la intervención estatal generaba un sistema perjudicial para los compradores.
En una presentación pública, el funcionario volvió a mencionar a la yerba mate como un caso emblemático del plan de desregulación impulsado por el presidente Javier Milei y afirmó que el rubro opera en un entorno de intensa competencia.
“Es un ejemplo extraordinario”, declaró al referirse a la actividad. Según explicó, la cadena está compuesta por numerosos productores, acopiadores, secaderos, molinos y marcas, lo que, a su juicio, evidencia la ausencia de un monopolio que justifique la regulación estatal de los precios.
En este marco, criticó la función histórica del INYM en la fijación de valores de la materia prima. “Cuando tenés una industria competitiva, ¿qué hace el gobierno cuando la transforman en una industria monopólica?”, planteó el ministro, mientras cuestionaba los mecanismos regulatorios que durante años permitieron establecer precios de referencia para la hoja verde y la yerba canchada.
Sturzenegger señaló que una de las modificaciones clave introducidas por el Gobierno nacional mediante el DNU 70/2023 fue eliminar la facultad del organismo yerbatero para intervenir en la determinación de precios. A raíz de esa medida, aseguró, el valor del producto para el consumidor disminuyó notablemente.
“Javier Milei, con el DNU 70, le sacó al Instituto Nacional de la Yerba Mate la potestad de fijar el precio y el precio cayó a la mitad”, afirmó. Según el ministro, esta situación demostró que las regulaciones previas provocaban un encarecimiento artificial del producto.
En su exposición, el funcionario destacó que la yerba mate es consumida por casi todos los hogares argentinos. “Lo pagan 47 millones de argentinos, el 96 por ciento de las familias argentinas”, indicó, para justificar la necesidad de reducir los costos que enfrentan los consumidores.
No obstante, reconoció que las medidas adoptadas generaron conflictos dentro del sector productivo. “Obviamente eso genera algún tipo de rispidez”, admitió, aunque insistió en que los beneficios de la apertura del mercado deben evaluarse a largo plazo.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue el potencial exportador de la actividad. Para Sturzenegger, durante años la industria se enfocó en el mercado interno y descuidó las oportunidades de expansión internacional.
“Ustedes tienen un producto súper exitoso. Se lo venden al 96 por ciento de las familias argentinas. ¿Y a cuántas familias se lo venden en Estados Unidos?”, preguntó al dirigirse a las empresas del sector.
El ministro sostuvo que no hay motivo para que la yerba mate no pueda lograr niveles de penetración similares en otros mercados y consideró que la estrategia futura debe apuntar a conquistar consumidores fuera del país.
El Ministro @fedesturze revela cómo el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) duplicaba el precio que pagaban 47 millones de argentinos y cómo liberarlo generó récords de producción y exportación y abrió un mercado global sin límites: “Con el DNU 70, nosotros le sacamos al… pic.twitter.com/YVbKjNU5yf
— Oficina de Respuesta Oficial (@RespOficial_Arg) June 4, 2026
Incluso comparó el potencial del producto con el de las bebidas energizantes que lograron consolidarse globalmente. “Red Bull tiene dos escuderías en la Fórmula 1 de una bebida energizante. El mate es eso, o en una de sus versiones es eso”, afirmó.
Para el funcionario, la eliminación de las restricciones a la expansión productiva también es un factor clave para el crecimiento del sector. En ese sentido recordó que, además de los cambios sobre la fijación de precios, el Gobierno nacional avanzó en la derogación de normas que limitaban nuevas plantaciones de yerba mate.
“Ahora tenemos récord de producción y récord de exportaciones”, aseguró, al defender los resultados obtenidos desde la implementación de las medidas de desregulación.
La referencia apunta a la eliminación de la Resolución 170 del INYM, que establecía límites a la incorporación de nuevas hectáreas cultivadas. Esa decisión fue celebrada por el Gobierno nacional como una herramienta para aumentar la competitividad y fomentar inversiones, aunque generó una fuerte reacción entre organizaciones de productores de Misiones.
Precisamente, las declaraciones de Sturzenegger vuelven a poner en escena una discusión que desde hace meses divide al sector. Mientras el Gobierno nacional destaca el aumento de la producción y las exportaciones, numerosos referentes yerbateros sostienen que la desregulación provocó una fuerte caída en los ingresos de los pequeños y medianos productores.
Entidades rurales y asociaciones de colonos vienen advirtiendo que la pérdida de capacidad regulatoria del INYM debilitó la posición negociadora de los productores frente a la industria, provocando una reducción sostenida en los precios pagados por la hoja verde y mayores dificultades para sostener la rentabilidad de las explotaciones familiares.
A pesar de esas críticas, el ministro ratificó su visión optimista sobre el futuro de la actividad y aseguró que los resultados de la transformación recién comenzarán a apreciarse plenamente en los próximos años.
“Yo creo que en diez años, cuando miremos la industria de la yerba, vamos a ver que cambió muchísimo”, expresó, convencido de que el crecimiento de la producción y la expansión internacional terminarán consolidando el nuevo esquema impulsado por el Gobierno nacional.
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