La eficiencia en los costos logísticos es un factor determinante en la rentabilidad del negocio de la pasta celulósica a nivel global. La capacidad de trasladar grandes volúmenes de rollizos hasta la planta y luego el producto terminado hasta los puertos puede marcar la diferencia entre un negocio rentable o no. En este sector, siempre se evalúa la distancia desde los bosques hasta la fábrica, lo que implica una carga significativa de camiones, así como la distancia de la planta al puerto.
En el caso de Arauco Argentina, la ex Alto Paraná se destaca por su cercanía a la madera, lo que le otorga una ventaja en ese aspecto. Sin embargo, enfrenta una desventaja que no tienen otras plantas de Arauco: la enorme distancia entre Misiones y los puertos. Por ello, la empresa busca constantemente formas de optimizar estos costos, como el uso de bitrenes o el puerto de Posadas. Incluso, Arauco Argentina comenzó la construcción de un puerto sobre el río Paraná, en su predio de Puerto Esperanza, pero el proyecto quedó inconcluso al determinarse que no había condiciones de navegabilidad en ese tramo del Alto Paraná. Aún quedan la rampa y el hormigón como testimonio de ese proyecto fallido y de la búsqueda por reducir costos para llevar la producción misionera a destinos remotos.
En este contexto, Arauco, la controlante de Arauco Argentina, avanza a toda marcha con su proyecto Sucuriú en Brasil. Se trata de una moderna planta de pasta celulósica que será la más grande del mundo, con una capacidad de 3,5 millones de toneladas al año, ubicada en Mato Grosso do Sul y con una inversión aproximada de 5.000 millones de dólares.
En el balance presentado ante los inversores hace algunas semanas, Arauco actualizó el avance de las obras al 31 de marzo. Uno de los aspectos más destacados fue la construcción de una moderna línea de trenes, exclusiva para transportar la producción al puerto. Esta incluye un ramal de 45 kilómetros, más otros 7 kilómetros dentro del enorme predio industrial. Al 31 de marzo, la construcción de esta línea ferroviaria había alcanzado casi el 16%, en línea con lo previsto, y ya se obtuvieron las aprobaciones regulatorias, comenzando los trabajos de obras civiles.
En cuanto al material rodante, ya se recibieron 5 modernas locomotoras, y se espera la llegada de más durante 2026. En total, serán 26 locomotoras y 721 vagones de carga, con una capacidad de transporte de 9.600 toneladas por cada tren. Considerando que un camión puede transportar entre 40 y 45 toneladas, cada tren de Arauco reemplazará el trabajo de más de 200 camiones.
“Se trata de una moderna solución tecnológica en línea con el ADN innovador del proyecto Sucuriú. La ruta incluye 45 kilómetros de vía, y adicionalmente otros 9 kilómetros dentro del complejo industrial, corriendo paralelo a la MS-377 y la MS-240 hasta conectar con la red Rumo Malha Norte”, señaló la empresa.
El proyecto ferroviario estará terminado justo cuando comience a operar la planta, en el cuarto trimestre de 2027. Globalmente, las obras de Sucuriú están completas en un 62,1%, con casi un 7% de adelanto respecto al cronograma previsto. A finales del primer trimestre, había 12.050 trabajadores en el lugar, afectados a las obras.
Contexto:
Históricamente, el transporte ferroviario ha sido clave en la industria de la celulosa en Sudamérica, como en el caso de la planta de UPM en Uruguay, que también construyó una línea de tren para optimizar su logística. En Argentina, el ferrocarril Urquiza, que conecta Misiones con los puertos, ha sido señalado como uno de los más abandonados del país, lo que contrasta con la inversión en infraestructura ferroviaria que Arauco está realizando en Brasil.
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